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Guías · · 5 min de lectura

Una web en euskera y castellano (y en inglés): cómo hacerla bien para Google y para tus clientes

En Bizkaia y Gipuzkoa una web en dos idiomas no es un extra: es lo que muchos clientes esperan. Pero hacerla mal es fácil, y Google lo nota. Esta guía explica cómo montar los idiomas para que cada versión posicione, se lea bien y se pueda mantener.

Un idioma por URL

El error más común es tener una sola página que cambia de idioma con un botón, sin que cambie la dirección. Para Google eso es una página con contenido mezclado, y para el cliente que comparte el enlace, una sorpresa: quien lo abre ve el idioma que no esperaba.

Cada idioma necesita su propia dirección: una para la versión en castellano, otra para la de euskera, otra para la de inglés. Puede ser una carpeta dentro de tu dominio o un subdominio. Lo importante es que cada URL tenga un único idioma, de la cabecera al pie, incluidos menús, botones y avisos.

Con URL separadas, Google indexa cada versión por su cuenta y puede mostrar la de euskera a quien busca en euskera y la de castellano a quien busca en castellano. Sin eso, compites contigo mismo.

Decirle a Google qué versión es cada una: hreflang

Tener tres versiones no basta; hay que decirle a Google que son la misma página en tres idiomas. Eso se hace con hreflang, una etiqueta en el código de cada página que enumera sus equivalentes en los otros idiomas.

Suena técnico, y lo es, pero el efecto es sencillo: Google deja de ver contenidos duplicados y muestra a cada persona la versión que le corresponde. También conviene que el mapa del sitio incluya las tres versiones y que cada una declare su idioma en el código.

Si tu web se genera con una herramienta que no gestiona esto bien, no lo vas a ver a simple vista, pero lo notarás en los resultados de búsqueda. Es una de las cosas que revisamos en el trabajo de SEO y rendimiento.

Traducciones de verdad

La traducción automática ha mejorado, pero sin revisión sigue produciendo textos que suenan raros, sobre todo en euskera. Un cliente que lee un euskera forzado entiende que esa versión es de segunda y que la empresa no se ha molestado. Google, además, detecta el contenido generado sin revisión y lo valora peor.

La opción buena es traducir con alguien que conozca el idioma y tu sector, o al menos revisar a fondo lo que produce la máquina. No hace falta traducir literal: cada versión debe sonar natural en su idioma, aunque diga lo mismo con otras palabras.

Traduce también lo que se olvida: los textos de los botones, los mensajes de error de los formularios, los correos automáticos, los títulos y descripciones que aparecen en Google y los textos alternativos de las imágenes. Son pequeños, pero se leen.

Qué idioma va primero

Alguien tiene que decidir qué versión ve quien llega a tu dominio sin más. La respuesta depende de tus clientes: en Gernika, en Durango o en Eibar tiene todo el sentido que el euskera sea la versión principal; en Bilbao o en Irun, quizá el castellano. No hay una regla universal, hay tu clientela.

Lo que no conviene es cambiar el idioma solo por la ubicación o por la configuración del navegador sin dejar elegir. Muestra el selector de idioma bien visible en la cabecera, recuerda la elección del visitante y lleva siempre a la misma página en el otro idioma, no a la portada.

Si añades inglés, decide para quién es. Un hotel en Donostia lo necesita completo; una asesoría local quizá solo necesita una página en inglés que explique qué hace y cómo contactar. Traducir lo que nadie va a leer cuesta tiempo y mantenimiento.

Menús, formularios y páginas legales

Un menú traducido a medias es la señal más visible de una web mal hecha. Cada versión necesita su menú, su pie, sus etiquetas de formulario y sus mensajes de confirmación. Si el formulario está en euskera, el correo que recibe el cliente también debería estarlo.

Las páginas legales, el aviso de cookies y las condiciones son textos que también deben existir en cada idioma, y con el mismo contenido. Que la versión en euskera enlace a un aviso legal en castellano es incoherente y da mala imagen.

Todo esto es más fácil si la web se construye desde el principio pensando en varios idiomas, con los textos separados del diseño. En la demo del configurador, en la página de web corporativa, puedes cambiar el idioma y ver cómo se traduce todo, no solo el titular. Si quieres que revisemos cómo tiene tu web los idiomas, cuéntanoslo en el formulario.

Preguntas frecuentes

¿Google posiciona igual la versión en euskera?

Sí, si cada idioma tiene su URL, su hreflang y textos propios. La versión en euskera aparece a quien busca en euskera, y suele tener menos competencia que la de castellano.

¿Puedo empezar en castellano y añadir el euskera después?

Sí, siempre que la web esté preparada para varios idiomas desde el principio. Añadir un idioma es entonces traducir y publicar, no rehacer la web.

¿Sirve la traducción automática para empezar?

Como borrador, sí. Como versión publicada, no: conviene que la revise alguien antes de que la lean tus clientes y Google.

¿Tienes un caso parecido?

Cuéntanoslo en el formulario o en web@golkosystems.com y te decimos por dónde empezar.

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