Guías · · 5 min de lectura
Cuánto cuesta una web para tu empresa (y qué hace que suba o baje)
Si has pedido presupuestos para una web, habrás visto cifras muy distintas para lo que parecía lo mismo. Aquí tienes qué hay detrás de cada precio, qué rangos son habituales en Bizkaia y Gipuzkoa y cómo comparar propuestas sin llevarte sorpresas.
Qué es normal pagar por una web corporativa
Una web corporativa para una empresa de Bizkaia o Gipuzkoa suele estar entre 1.500 y 3.000 euros. En ese rango entra una web con varias páginas, diseñada para tu negocio, adaptada al móvil, con formulario de contacto, textos revisados y preparada para que Google la entienda.
Una tienda online parte de unos 3.000 euros, porque además de las páginas hay catálogo, carrito, pasarela de pagos, envíos y facturación, y todo tiene que funcionar sin fallos. El software a medida no tiene precio de catálogo: se planifica por fases, con fechas por escrito, y cada fase se presupuesta con lo que vas a recibir al terminarla.
Estos rangos son orientativos. Lo que marca la cifra final es lo que hay dentro, y eso es lo que conviene entender antes de comparar.
Lo que hace que el precio suba o baje
El número de páginas es lo primero. No es lo mismo una web de pocas páginas que una con una ficha por cada servicio, un blog y varias páginas de aterrizaje para campañas. Cada página lleva diseño, texto y revisión.
Los idiomas son lo segundo. Una web en euskera y castellano, o con inglés además, multiplica los textos que hay que escribir, traducir y mantener. Si la traducción la hacemos nosotros con revisión humana, cuesta más que si nos das los textos ya traducidos, pero el resultado es muy distinto al de una traducción automática.
El diseño también pesa. Un diseño desde cero, pensado para tu marca, lleva más horas que adaptar una plantilla bien elegida. Hay estudios que trabajan con plantillas y por eso cobran menos; nosotros dibujamos y programamos cada web desde cero, porque es lo que hace que se parezca a ti y se distinga de la competencia.
Y luego están las fotos, los textos y las integraciones. Fotografía profesional, redacción de textos, conexión con tu programa de facturación, con un sistema de reservas o con un CRM: cada pieza suma, y cada pieza se puede decidir por separado.
Lo que no suele venir en el precio (y conviene preguntar)
El dominio, el alojamiento y el certificado de seguridad son gastos anuales que alguien tiene que pagar y renovar. Pregunta si van incluidos, durante cuánto tiempo y quién es el titular del dominio. Tiene que ser tu empresa, no el proveedor.
Las actualizaciones y las copias de seguridad tampoco se hacen solas. Una web sin mantenimiento acaba desactualizada, lenta o con agujeros de seguridad. Por eso existen los planes de cuidado mensuales: en nuestro caso desde 49,99 euros al mes, sin IVA y sin permanencia, con dominio, alojamiento, copias, actualizaciones y un margen de horas para cambios.
Pregunta también por los textos legales, por la analítica y por quién se queda con el acceso al código y a los contenidos. Son detalles que no se ven en el diseño, pero aparecen el día que quieres cambiar de proveedor.
Por qué pedimos una llamada antes de dar un precio
Un precio dado sin saber qué necesitas es una apuesta, y las apuestas se pagan después en extras. Por eso, antes de presupuestar, hacemos una llamada de veinte minutos: qué vendes, a quién, qué tiene que hacer la web y qué tienes ya (marca, fotos, textos, dominio).
Con eso preparamos un presupuesto cerrado por escrito, con lo que incluye, lo que no y las fechas de entrega. Cerrado significa que si el trabajo lleva más horas de las que calculamos, no las pagas tú. Lo que cambia el precio es que cambie el encargo, y eso se acuerda antes de hacerlo.
Ese documento es también tu herramienta para comparar. Dos presupuestos con la misma cifra pueden incluir cosas muy distintas; dos con cifras distintas pueden estar describiendo el mismo trabajo.
Cómo comparar presupuestos sin equivocarte
Pon los presupuestos uno al lado del otro y mira si responden a las mismas preguntas: cuántas páginas, qué idiomas, diseño propio o plantilla, quién escribe los textos, quién hace las fotos, qué integraciones y qué pasa el día después de la entrega.
Desconfía del precio que no dice nada de mantenimiento ni de propiedad, y también del que promete todo por muy poco. Una web barata que hay que rehacer al año sale cara. Una web cara que no trae clientes, también.
Si quieres ver cómo quedaría la tuya antes de pedir nada, puedes probarlo en la demo del configurador de la página de web corporativa: eliges sector, colores y disposición, y te haces una idea de lo que vas a recibir. Luego, cuéntanos tu caso en el formulario y te decimos cuánto costaría exactamente.
Preguntas frecuentes
¿Podéis darme un precio sin llamada?
Podemos darte el rango en el que se mueve tu tipo de proyecto, que es el que aparece en esta guía. El precio exacto, cerrado y por escrito, sale de la llamada de veinte minutos, porque depende de páginas, idiomas, textos, fotos e integraciones.
¿Qué pasa si más adelante quiero ampliar la web?
Cada ampliación se presupuesta aparte, con el mismo método: qué se añade, cuánto cuesta y cuándo se entrega. Si tienes un plan de cuidado, los cambios pequeños entran en las horas del plan.
¿La web es mía cuando termina el proyecto?
Sí. El dominio está a nombre de tu empresa, los contenidos son tuyos y recibes acceso al código y a los archivos. Puedes cambiar de proveedor cuando quieras.
¿Tienes un caso parecido?
Cuéntanoslo en el formulario o en web@golkosystems.com y te decimos por dónde empezar.